Dear
Friends,
This week
marks the anniversary of Roe v Wade. That, of course, is the 1973 Supreme
Court decision that made abortion legal everywhere in the United States.
It is estimated that in the 35 years since this decision that there have
been over 35 million children killed. Put another way, the U.S. has declared
war on terrorists for killing nearly 3,000 of our people on 9/11/01. Every
day in this country 3000 children are aborted!
There are many things that can be done to end this blight in our land.
We can write Congress, the Supreme Court, newspapers, and internet sites
with our opinions and desire that the law be changed and abortion made
illegal once again. You and I know that will not occur until the hearts
and minds of people change.
So, another way that we can change our world is by teaching your children
respect throughout their lives. This happens by the way you treat each
other as spouses, how you treat strangers, the poor, and those that you
meet in your travels. Respect for life means that each person is shown
dignity not because of what they can provide, but simply because they
are made in the image and likeness of God.
A complaint that abortion supporters make of us is that we don’t
care for the mother who has to care for the children born to her in difficult
circumstances. We can show that we provide shelters for battered and homeless
women, provide places like BETA house for pregnant women, and make adoption
assistance available. Catholic Charities and other agencies provide assistance
to women with unplanned or unwanted pregnancies.
There are symbolic things that can be done too to make a difference. Support
of Pro-life organizations with our time and money is a start. Participating
in a Life Chain is a prayerful and bold statement. Next time that you
are renewing your license plate, order the Choose Life tag. The money
from this plate goes to abortion alternative centers.
There is another life issue that often is misunderstood. Stem cells are
cells that have the ability to develop into blood cells or nerve cells.
It is hoped that stem cells might be the source of cures for diseases
like Parkinson’s. Getting stem cells from embryos, however, cannot
be supported. Human beings are not to be used for research or experimentation.
Yet, developing a human being, albeit one that is only a few cells old,
to destroy it simply to extract stem cells is immoral. Actually all of
the breakthroughs that have happened with stem cells have come from adult
stem cells. Embryonic stem cells are so uncontrollable that they have
often resulted in tumors when used. A recent discovery shows that some
skin cells were extracted and have characteristics similar to embryonic
stem cells. Perhaps God has given us a way without destroying human beings
in the process.
Life issues will continue to be central to living ethical and moral lives.
Issues surrounding the beginning of life: abortion, cloning, artificial
reproduction, stem cell research, and contraception will affect all of
us at some point. The Catholic Church teaches that life is sacred, but
that God has a plan for life. To use artificial or technological means
to start or stop fertilization are inherently disordered and immoral.
There are limits that we cannot cross, even if they can be done. We have
discovered that in how we use our planet’s resources, our use of
nuclear technology, and the use of biological and chemical means as weapons.
All of these things can be done, but shouldn’t. The same is true
with reproductive technology.
We are not the masters of our destiny. In Paul’s letter to the Romans
he says that we live and die for the Lord. We will all have to give an
account of ourselves to the Lord. The Church’s moral guidance helps
us to live with confidence and know that when we go before the judgment
seat of God we can do so proudly.
Peace,
Fr. Chris
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Estimados
amigos,
Esta semana marca el aniversario de Roe vs. Wade. Ésta, por supuesto,
es la decisión de la Corte Suprema, en 1973, que legalizó
el aborto en todos los Estados Unidos de América. Se estima que
en los 35 años desde esta decisión más de 35 millones
de niños han sido matados. Puesto de otra manera, los Estados Unidos
ha declarado la guerra a terroristas por haber matado cerca de 3,000 de
nuestra gente el 11 de septiembre del 2001. ¡Cada día en
esta nación 3,000 niños son abortados!
Hay muchas cosas que pueden hacerse para acabar con esta plaga en nuestra
tierra. Podemos escribir al Congreso, a los periódicos, y a sitios
de Internet con nuestras opiniones y nuestro deseo de que la ley sea cambiada
y que el aborto vuelva a ser ilegal. Ustedes y yo sabemos que eso no ocurrirá
hasta que las mentes y los corazones de la gente cambien.
También, otra manera con la que se puede cambiar nuestro mundo
es enseñando a sus hijos el respeto a lo largo de sus vidas. Esto
sucede con la manera en que ustedes se tratan el uno al otro como esposos,
en cómo ustedes tratan a los extraños, a los pobres y a
todos aquellos con los que ustedes se encuentran en sus viajes. El respeto
por la vida significa que a cada persona se le muestre dignidad, no por
lo que nos puedan proveer, sino simplemente, porque han sido hechos a
imagen y semejanza de Dios.
Una de las quejas que tienen los que favorecen el aborto contra nosotros
es que, según ellos, no nos importa la madre que tiene que proveer
y cuidar por los hijos que tiene bajo circunstancias difíciles.
Les podemos mostrar que proveemos albergue a mujeres maltratadas y sin
hogar, proveemos lugares como las casas BETA (por sus siglas en inglés)
para mujeres embarazadas y con asistencia con la disponibilidad de la
adopción. Las Caridades Católicas y otras agencias proveen
asistencia a mujeres con embarazos no planificados o no deseados.
Hay cosas simbólicas que también pueden ser hechas para
hacer la diferencia. Para comenzar, apoyen las organizaciones pro-vida
con su tiempo y dinero. La participación en una Cadena de Vida
es una manifestación devota y valiente. La próxima vez que
ustedes renueven sus tablillas o placas de automóvil, elijan la
que dice “Choose Life” (Elija Vida). El dinero que se recoge
de las ventas de estas placas va a centros de alternativas al aborto.
Hay otro tema de vida que a menudo es malinterpretado. Las Células
Madre son células que tienen la habilidad de desarrollarse en células
sanguíneas o células nerviosas. Se espera que las células
madre puedan originar la cura para enfermedades como el Parkinson. Sin
embargo, no podemos apoyar el obtener células madre de los embriones.
Seres humanos no deben ser usados para investigación o experimentación.
Más aún, desarrollar un ser humano, aunque las células
estén en sus comienzos, para luego destruirlo simplemente para
extraer células madre es inmoral. En realidad, todos los descubrimientos
que han sucedido con células madres han salido de células
madre adultas. Las células madre embrionarias son tan incontrolables
que cuando han sido usadas a menudo han resultado en tumores. Un descubrimiento
reciente muestra que algunas células de la piel fueron extraídas
y tienen las características similares a las células madre
embrionarias. Quizás Dios nos ha dado una forma sin que la destrucción
de la vida humana esté de por medio.
El tema de vida continuará siendo central para vivir moral y éticamente.
Temas que envuelven el comienzo de la vida; el aborto, la clonación,
la reproducción artificial, las investigaciones con células
madres y la contracepción en algún punto nos afectarán
a todos. La Iglesia Católica enseña que la vida es sagrada,
pero que Dios tiene un plan para la vida. Usar medios artificiales o tecnológicos
para comenzar o detener la fertilización es existencialmente desordenado
e inmoral. Hay límites que no podemos cruzar, aún cuando
sea posible hacerlo. Hemos descubierto cómo usar los recursos de
nuestro planeta, la tecnología nuclear y los medios biológicos
y químicos como armas. Todas estas cosas se pueden hacer, pero
no se deben. Lo mismo es cierto con la tecnología reproductiva.
No somos dueños de nuestro destino. En la carta de Pablo a los
romanos él dice que nosotros vivimos y morimos por nuestro Señor.
Todos tenemos que rendir cuentas de nosotros mismos al Señor. La
guía moral de la Iglesia nos ayuda a vivir con confianza sabiendo
que cuando nos presentemos ante la presencia juzgadora de Dios, lo podremos
hacer orgullosamente.
Paz, Padre
Chris
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